
CÁNCER, FOCUSING, MILAGRO. RELATO PERSONAL
Neil Friedman, Ph. D.
Traductor: Antonio Briones
Hay una creciente literatura en cáncer y focusing. Mi contribución será desde la perspectiva de un paciente. Yo soy una persona que realiza focusing y tuve cáncer al riñón. Quiero compartir con tigo las dos horas que hice después de la cirugía de cáncer al riñón.
En este relato pude vislumbrar lo que aquí llamare la “sensibilidad exquisita” o la “honradez extrema” del símbolo que se iguala a la sensación sentida. Verás como una palabra que generalmente no es parte de mi vocabulario se convierte en el asidero y resiste esfuerzos para alterarla, para hacerla “espiritualmente” más correcta.
Trasfondo:
Por algún tiempo había estado orinando excesivamente por la noche y le conté a mi medico el doctor Múrice Martín. Primero me dijo lo que yo había esperado oír: «Probablemente indica una próstata benigna crecida«. A lo que añadió: “hay una remota posibilidad” de que haya una extraña condición me dijo, donde la vejiga no se vacía completamente. “Saquemos un sonograma de la vejiga.
Viaje muy lejos al hospital de Sommerville cantando para mi mismo canciones alegres. Estaba haciendo una travesura me dijeron que el sonogroma incluiríamos los riñones. Tuve el sonagrama. Ni siquiera me moleste el lado izquierdo tuviera que ser extirpado 2 veces.
Después me senté en la sala de espera. Por casualidad el Dr. Martín estaba en el hospital en ese momento. Me hizo señas con la mano mientras desaparecían detrás de la cortina a la pieza oscura, cuando salió su cara estaba poco lucida hacia arriba y su ceja estaba arrugada. Sabía que algo estaba muy mal. Se sentó a mi lado y me dijo que las radiografías mostraban un promontorio o masa renal en mi riñón izquierdo, el dijo “descansa” .
Yo estuve sombrado choqueado. No podía hablar y comencé a llorar. Las tres semanas siguientes escuche un CAT – Scan y MRI todas las indicaciones eran que el cáncer estaban dentro del riñón izquierdo. Por si acaso hice un viaje de tres días a St. Thomas. Quería despedirme de mi isla favorita.
El lunes 28 de abril de 1997 tuve una neferestomia extrema en la cual es riñón izquierdo y lo que lo rodeaba fue extirpado. Una semana después se confirmo que el 100 % del cáncer había sido extirpado. No necesitaría después radiación o quimioterapia.
Focalizando:
El martes en la mañana del 29 de abril desperté en un estado interesante. Yo focalizé y podía sentir la sensación de dolores que matan trabajando y podía sentir… algo más.
Mi estado general era reposado, en algunos momentos un poco mareado, pero con gran claridad en un lugar que no estaba mareado. Mantuve la atención en el lugar de “algo más”.
Las palabras querían venir de algún lugar lejano. Me las imagine viajando a través de un largo túnel. Luego tenia que dar el punta pie inicial para abrir una gran puerta de madera.
En algún momento en la primera hora una frase apareció “es un milagro”. La frase calzaba con la sensación sentida. Durante esa hora, la frase se extendió a un párrafo de la sensación sentida.
Yo no había tenido síntomas de cáncer al riñón. No se me hubiese ocurrido tener una rutina de chequeos médicos por cáncer al riñón. No había ninguna razón para un scanner al riñón. Era una añadidura. Sólo fue, por la minuciosidad de mi medico y por que los scanner a la vejiga incluyen a los riñones en que el cáncer fue detectado en su momento, antes que las células hubiesen emigrado a cualquier otra parte en mi cuerpo.
Es un milagro, mi cuerpo resonaba con esta frase. Probé con otras “buena fortuna”, “suerte”, “por chiripa”. Cada una de estas frases se hacían voluntarias por alguien a quien más adelante le conté la historia. Ninguna de estas calzaba.
Tengo la imagen de un crucero como los que atracan en el muelle e ST. Thomas. A “milagro” se la dio una cabina, “buena fortuna”, “suerte”, “chiripa”, se les hecho por la borda. Pero… no uso la palabra milagro. Esta palabra no es parte de mi vocabulario corriente, no ando haraganeando en la proximidad de los milagros, ni me veo tocado por un ángel No me gusta responder mensajes de grabadora que dicen “hoy es el primer dí8a del resto de tu vida”. No espero milagros mi mundo es más mundano.
“Es un milagro”, la frase todavía calzaba con la sensación sentida. La segunda hora de la focalización fue tomada con la experiencia de gratitud y agradecimiento hacia mi Dr. Maury Martín. Dado mi condición no salte de arriba hacia abajo, los proyectiles no se dispararon, simplemente hubo un silencio y las palabras “el milagro de Maury Martín”, esa era la frase que encajaba yo la hacia resonar una y otra vez.
La calma se hizo más gratificante y más profunda. Sin embargo nuevamente una parte mía estaba insatisfecha ¿qué pasaba con Dios? Los milagros vienen de Dios.
Intelectualmente yo se que es así, hasta podía pensar en la unión entre mi medico y Dios. La sensación de que cada uno de nosotros es un punto en un hilo que se estira de eternidad a eternidad. Todo lo que era terriblemente interesante era también espiritualmente correcto. Pero mi sensación sentida no cooperaba, no se veía alterada por mi análisis intelectual, decía “el milagro de Maury Martín”, lo demás se llamaba “palabrería sensación no sentida”.
Me sentía molesto y entretenido a la vez con mi sensación sentida, a mi no me gustaba el termino milagro pero la sensación sentida decía eso.
Después a través de toda la experiencia del cáncer, cada paso, cada elección, cada decisión fue hecha focalizando en ella. ¿qué Dr.?, ¿qué hospital?, ¿Segunda opinión?, ¿Qué examen?, ¿Cómo ocupar el día antes de la operación?. Cada decisión fue tomada a través de la focalización haciendo esta experiencia más satisfactoria.
Ahora hace más de un año de la cirugía, mientras me alistaba para un Scanner de y otros exámenes, focalizé nuevamente en toda la experiencia. Vino una sensación fuerte y clara de certidumbre en la cual la sensación sentida decía “Maqury Martín es un milagro” así que dejémoslo ser.
