Algunos aspectos a considerar si estás pensando en iniciar psicoterapia

Por Antonio Briones Torres, Psicólogo Clínico

Tomar la decisión de iniciar un proceso de psicoterapia no siempre es fácil. Muchas personas pasan meses —e incluso años— pensando si realmente lo necesitan, si les servirá o si serán capaces de hablar de aquello que tanto les duele. Alrededor de la terapia existen numerosos mitos, expectativas poco realistas y también dudas legítimas.

La buena noticia es que hoy contamos con décadas de investigación científica que muestran que la psicoterapia es una de las intervenciones más efectivas para aliviar el sufrimiento emocional y promover cambios duraderos en la vida de las personas.

Este artículo reúne tres aspectos que considero fundamentales para quien está pensando en comenzar un proceso terapéutico: desmontar algunas falsas creencias, comprender por qué la terapia produce cambios profundos y entender el papel que tiene la experiencia corporal en la transformación psicológica.

I. Cinco falsas creencias sobre la psicoterapia

Existen múltiples mitos alrededor del proceso terapéutico que suelen actuar como barreras para que las personas busquen ayuda o aprovechen al máximo sus sesiones. Revisemos algunos de los más frecuentes.

1. «La terapia es solo para personas locas o con problemas graves»

Quizá este sea el mito más extendido. Durante mucho tiempo la salud mental estuvo asociada únicamente a trastornos psiquiátricos severos, y eso dejó la idea de que acudir al psicólogo significa estar «muy mal».

La realidad es muy distinta.

La psicoterapia es un espacio de autoconocimiento, crecimiento y prevención. Muchas personas llegan a terapia porque desean comprender por qué repiten ciertos patrones en sus relaciones, aprender a manejar la ansiedad cotidiana, enfrentar un duelo, tomar decisiones importantes o simplemente vivir con mayor claridad y bienestar.

No es necesario tocar fondo para comenzar un proceso terapéutico. De hecho, muchas veces la terapia evita llegar a ese punto.

La salud mental no consiste solamente en reducir el sufrimiento, sino también en desarrollar una vida emocional más rica, flexible y consciente.

2. «Ir al psicólogo significa que soy débil y no puedo solo»

Vivimos en una cultura que suele premiar la autosuficiencia. Se nos enseña que debemos resolver todo por nuestra cuenta y que pedir ayuda es una señal de fracaso.

Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario.

Reconocer que algo nos supera requiere honestidad y valentía. Implica aceptar que existen aspectos de nuestra vida que merecen atención y cuidado.

Pedir ayuda profesional no significa incapacidad. Significa decir:

«Quiero aprender herramientas nuevas para vivir mejor.»

Las personas emocionalmente fuertes no son aquellas que nunca necesitan apoyo, sino aquellas que saben cuándo buscarlo.

3. «El terapeuta me dirá qué hacer con mi vida»

Muchas personas llegan esperando consejos: qué decisión tomar, si terminar una relación, cambiar de trabajo o cómo educar a sus hijos.

La función del psicólogo no es dirigir tu vida.

La psicoterapia busca ayudarte a desarrollar la capacidad de escuchar tus propias necesidades, reconocer tus emociones, cuestionar creencias limitantes y descubrir recursos que quizá hoy no ves.

El terapeuta acompaña el proceso, hace preguntas, propone ejercicios y ofrece una mirada profesional. Pero las respuestas profundas pertenecen al paciente.

La mejor terapia no crea dependencia; desarrolla autonomía.

4. «Hablar con un buen amigo es suficiente»

Un buen amigo puede ofrecer apoyo, cariño y compañía. Eso es profundamente valioso.

Pero la terapia cumple una función diferente.

El espacio terapéutico ofrece algo difícil de encontrar en la vida cotidiana:

  • Confidencialidad.
  • Ausencia de juicio.
  • Neutralidad emocional.
  • Formación profesional.
  • Técnicas e intervenciones basadas en evidencia.

Un amigo inevitablemente tiene opiniones, expectativas o intereses personales. Un terapeuta está entrenado para comprender procesos psicológicos complejos y facilitar cambios que van mucho más allá del simple desahogo.

Hablar ayuda. Elaborar transforma.

5. «La terapia ofrece resultados inmediatos»

Vivimos acostumbrados a soluciones rápidas. Queremos sentirnos mejor cuanto antes.

Pero los problemas emocionales suelen construirse durante años. Las formas de relacionarnos, nuestros miedos y nuestras defensas tienen historia.

La psicoterapia no funciona como una píldora mágica.

El cambio psicológico requiere:

  • tiempo,
  • práctica,
  • compromiso,
  • y trabajo también fuera de la consulta.

Cada sesión es parte de un proceso más amplio donde la persona comienza a mirar su vida de una manera distinta y, poco a poco, actuar de forma diferente.

La paciencia no es un obstáculo del proceso terapéutico; es parte del proceso terapéutico.

II. ¿Qué tan efectiva es la psicoterapia y por qué produce cambios más profundos que la medicación por sí sola?

Una de las preguntas más frecuentes es: ¿realmente funciona la terapia?

La respuesta corta es sí.

La evidencia científica es contundente

Décadas de investigación y cientos de metaanálisis muestran que la psicoterapia es altamente efectiva para una amplia variedad de problemas psicológicos.

En términos generales :

75 – 80%

de las personas que realizan psicoterapia experimentan mejoras significativas. En promedio, quienes hacen terapia terminan mejor que aproximadamente el 79% de las personas que no reciben tratamiento psicológico.

Estos resultados aparecen de forma consistente en tratamientos para ansiedad, depresión, estrés postraumático, problemas de pareja, trastornos de personalidad y muchas otras dificultades.

Pero hay algo aún más interesante.

La diferencia entre aliviar síntomas y transformar la persona

La farmacoterapia y la psicoterapia no son enemigas. Cumplen funciones distintas y muchas veces complementarias.

FarmacoterapiaPsicoterapia
Reduce síntomas y estabiliza el funcionamiento neuroquímico.Explora las causas psicológicas, emocionales y relacionales del problema.
Actúa principalmente sobre neurotransmisores y sistemas biológicos.Desarrolla nuevas formas de sentir, pensar y actuar.
Su efecto depende del uso continuo en muchos casos.Genera aprendizajes que pueden mantenerse incluso después de terminar la terapia.

La medicación puede disminuir la intensidad del sufrimiento. Pero disminuir un síntoma no siempre significa resolver aquello que lo originó.

1. La terapia aborda la causa de fondo

Muchas personas experimentan ansiedad, pero la ansiedad puede tener orígenes muy distintos:

  • trauma no procesado,
  • pérdidas afectivas,
  • patrones familiares,
  • perfeccionismo,
  • miedo al abandono,
  • conflictos internos.

La terapia ayuda a comprender cómo se construyó ese sufrimiento y cómo comenzar a reorganizarlo.

No se trata únicamente de «sentirse mejor», sino de comprender por qué se llegó a sentir así.

2. La terapia desarrolla recursos internos

Uno de los objetivos centrales de la psicoterapia es que la persona aprenda habilidades que le acompañarán toda la vida.

Entre ellas:

  • regulación emocional,
  • comunicación saludable,
  • límites,
  • tolerancia al malestar,
  • autocompasión,
  • resolución de conflictos.

La persona deja de depender exclusivamente de estrategias automáticas y comienza a responder de forma más consciente.

3. La psicoterapia disminuye el riesgo de recaídas

Diversas investigaciones muestran que los beneficios de la terapia permanecen incluso meses o años después de finalizar el tratamiento.

¿Por qué?

Porque el cambio no consiste solo en eliminar un síntimo, sino en modificar patrones de funcionamiento.

Cuando una persona comprende sus desencadenantes y aprende nuevas formas de responder, aumenta su resiliencia frente a futuras crisis.

4. La psicoterapia cambia el cerebro

Hoy sabemos que las experiencias modifican el cerebro.

Este fenómeno se conoce como neuroplasticidad.

Durante la terapia ocurren procesos como:

  • nuevas asociaciones emocionales,
  • regulación del sistema nervioso,
  • integración de memorias traumáticas,
  • fortalecimiento de circuitos relacionados con el autocontrol y la empatía.

Es decir, la conversación terapéutica no es «solo hablar»: es una experiencia de aprendizaje que puede producir cambios biológicos duraderos.

¿Entonces la medicación no sirve?

Sí sirve.

Y en muchas situaciones resulta indispensable.

En cuadros moderados o severos de depresión, trastornos de ansiedad intensos, trastorno bipolar u otras condiciones psiquiátricas, la combinación entre psicoterapia y medicación suele ofrecer los mejores resultados.

Podríamos decirlo así:

La medicación proporciona estabilidad suficiente para que la persona pueda realizar el trabajo psicológico que genera cambios más profundos y sostenibles.

No se trata de elegir entre una u otra, sino de utilizar cada herramienta cuando corresponde.

III. ¿Por qué muchas personas dicen que la psicoterapia comienza cuando se siente desde el cuerpo?

Esta idea puede parecer extraña al principio.

Muchas personas llegan a terapia diciendo:

«Sé perfectamente por qué me pasa esto.»

Y, sin embargo, continúan sufriendo de la misma manera.

¿Por qué ocurre?

Porque comprender intelectualmente un problema no siempre implica transformarlo.

Hablar sobre una emoción no es lo mismo que sentirla

Existe una diferencia profunda entre decir:

«Sé que tengo miedo al rechazo.»

y notar, en este mismo instante, cómo ese miedo aparece como un nudo en el estómago, una presión en el pecho o un impulso a contener la respiración.

La transformación comienza cuando dejamos de hablar acerca de la experiencia y empezamos a entrar en la experiencia.

Ese es uno de los grandes aportes de enfoques experienciales como el Focusing.

El cuerpo registra la experiencia antes que las palabras

Nuestro sistema nervioso responde mucho antes de que podamos explicar racionalmente lo que ocurre.

Una discusión puede producir:

  • tensión mandibular,
  • respiración superficial,
  • rigidez en los hombros,
  • vacío en el pecho.

El cuerpo conserva la huella de experiencias importantes, especialmente aquellas que no pudieron procesarse completamente.

Escuchar esas sensaciones abre una puerta distinta al cambio.

La intelectualización puede convertirse en una defensa

Hay personas extremadamente inteligentes que pueden explicar toda su historia psicológica.

Conocen sus diagnósticos.

Conocen sus traumas.

Conocen la teoría.

Pero siguen desconectadas de lo que sienten.

La mente puede utilizar las explicaciones para evitar el contacto emocional.

Pensar puede protegernos de sentir.

Y, aunque esa protección fue útil alguna vez, también puede impedir que la experiencia termine de elaborarse.

Existe un saber que todavía no tiene palabras

Eugene Gendlin llamó a este fenómeno sensación sentida (felt sense).

Es una percepción corporal difusa que contiene información sobre un problema antes de que podamos describirlo con claridad.

Cuando prestamos atención a esa sensación con calma y curiosidad, comienzan a emerger palabras, imágenes y significados nuevos.

No estamos inventando algo.

Estamos descubriendo algo que ya estaba implícitamente presente.

El cuerpo integra lo que la mente comprende

La regulación emocional ocurre cuando pensamiento, emoción y cuerpo comienzan a trabajar juntos.

En ese proceso:

  • disminuye la activación del sistema nervioso,
  • aparecen nuevas perspectivas,
  • se reorganiza la experiencia emocional,
  • aumenta la sensación de coherencia interna.

Por eso muchas personas describen un momento muy particular en terapia:

«Algo hizo clic.»

Ese «clic» rara vez es únicamente intelectual. Generalmente viene acompañado de un cambio corporal: un suspiro profundo, una sensación de alivio, lágrimas que aparecen sin esfuerzo o una percepción distinta del problema.

Ahí comienza un movimiento terapéutico genuino.

Iniciar terapia es iniciar una relación distinta con uno mismo

La psicoterapia no consiste únicamente en hablar de problemas. Es un proceso de encuentro con aspectos de uno mismo que muchas veces han permanecido ocultos, evitados o silenciados durante años.

Implica aprender a observar la propia experiencia con menos juicio y más curiosidad. Descubrir que detrás de la ansiedad puede haber miedo; detrás de la rabia, dolor; y detrás de muchas conductas automáticas, necesidades emocionales que nunca encontraron un espacio para expresarse.

Comenzar terapia no significa que todo cambiará de un día para otro. Significa abrir un camino donde el cambio se vuelve posible.

Porque sanar no es olvidar lo vivido, sino desarrollar una forma nueva de habitar la propia historia.

Y, en muchas ocasiones, ese camino comienza con una decisión muy sencilla y muy valiente: pedir ayuda.

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Autor: ANTONIO BRIONES PSICÓLOGO LA SERENA

Hola, Soy Antonio Briones Psicoterapeuta Experiencial (Coordinador del Focusing Institute para Chile), y Consultor Organizacional de profesión psicólogo. Me he especializado en el desarrollo de estrategias y programas para ayudar a las organizaciones y personas a manejar el estrés y la ansiedad. Ayudando a organizaciones y personas naturales a restablecer su equilibrio mente-cuerpo para alcanzar su bienestar. Para esto implemento programas basados en diferentes recursos de psicología experiencial, las neurociencias y otras fuentes diversas que he aprendido en mi carrera. Cuando una organización aprende a manejar sus niveles de estrés se resuelven mejor sus conflictos, las personas se vuelven más productivas, se mejora su clima, disminuyen la tasa de absentismo y la deserción y lo más importante, las personas que trabajan ahí se sienten más felices. Después de trabajar 20 años de forma profesional en diferentes ámbitos, sé cómo conseguir que las personas logren mejores estándares de vida respecto al estrés y la ansiedad. Suscríbete a este blog y te seguiré entregando estrategias y tips para poder lidiar con el estrés y la ansiedad. O consúlteme por lo programas de tratamiento.

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