
FOCUSING Y EL CÁNCER DE MAMA: UN RELATO PERSONAL
Anne- Megan Kelly
Traductor: Antonio Briones.
Cuando el cáncer de mama hizo su blanco en mi cuerpo (y en mi vida) hace 4 años atrás no pensé que esta enfermedad devastadora iba a conducir a algo nuevo, que al tener mi pecho abierto para remover un crecimiento peligroso por todo mi cuerpo simbolizaría una apertura más grande en mi vida.
El cáncer, una mastectomia y meses de quimio y radiación no eran sutiles visitantes. Ellos eran intrusos inoportunos dominantes que trajeron dolor físico y emocional, que abrieron la puerta a más aprensión de lo que yo había enfrentado. También me trajeron un ilimitado amor y apoyo de mi pareja, familia y amistades, una apreciación más completa del regalo de vida de cada día y me llevo a profundizar más en el proceso y la comunidad de la focalización. Al volver a esa época recuerdo de haber sido incapaz de tomar un taller guiado por Ann Weiser Cornell por que estaba programada para cirugía. Cuando Ann supo que el tumor era maligno, me dio a conocer un maravilloso e inspirador libro, Amar, Judy “Cartas de esperanza y curación para mujeres con cáncer de mama” escrito por Judy Hart. No tuve la oportunidad de pedir el libro, una copia llego a mi como un hallazgo afortunado al día siguiente a mi oficina en la compañía publicitaria en que trabajo. Aunque no era el tipo de texto conveniente para nuestra sección de libros de reseña de nuestras revistas guiadas de carrera.
Estuve muy agradecida por el regalo llevado a casa Love Judy y encontré consuelo y ayuda en sus paginas en los pocos meses siguientes. De Ann había aprendido focalización y al leer la historia de Judy y de cómo esta integraba la focalización en su vida, mientras ella luchaba con el periódico cáncer y el tratamiento me ayudaba a hacer lo mismo con el ataque de la enfermedad. Era capaz de estar con la roca fría del miedo, que me despertaba en la noche, sabiendo que había una buena razón para estar ahí. No pretendía que este temor intenso no existiese, y aunque era muy molesto frecuentemente podía sentarme a su lado y ofrecer consuelo a un niño asustado. Por medio de la focalización me era posible estar con mis experiencia durante este difícil tiempo, más que negarlas o enfurecerme contra ellas (¡no es que no las repudiara, llorara o me enfureciera muchas veces!).
A lo largo de mi focalización use visualizaciones sanadoras y afirmaciones para apoyar el cuidado médico tradicional que había elegido recibir. A veces cuando estaba focalizando me sentía rodeada de seres que me cuidaban los cuales parecían monjes en hábitos cafés, que estaban unidos a mi padre fallecido, Mi abuela, mi amigo Andy, recientemente muerto de cáncer, podía sentir su amor y les pedí ayuda.
La primavera me trajo otra oportunidad para tomar un taller. Quería aprender más sobre focalización, y como ser guía de mi misma durante el proceso. Todavía estaba en quimio y me pronuncie sobre estas “drogas” cuando verifique el fin de semana dentro de las drogas libres de Amanda Ahram. Mi sesión inicial de focalización durante ese fin de semana fue sobre una mariposa emergiendo de su crisálida y extendiendo sus alas en una altura trivial en otra posición estimulante.
Al final de los dos días sabía que quería aprender como facilitar el proceso para otros. Comencé a estudiar con Ann y recién complete mis estudios como profesora de focalización.
Al final de febrero tuve que soportar nuevamente otra biopsia. Justo cuando sentí que había avanzado del pozo del cáncer y sus consecuencias me sentí arrojada de vuelta. Estaba segura que este volumen también era maligno y que tendría que someterme a una mastectomia y una quimio aun más violenta. Mis sueños parecían confirmar este temor. Soñé que mi ovario izquierdo estaba leproso. En otro sueño mire mi reloj y vi que su esfera estaba llena de sangre. Una mañana desperté para encontrar muerto en mi puerta a un tordo de pecho rojo norteamericano que parecía un presagio de mi destino.
Todos estos símbolos reflejaban mi temor, solo la focalización me mantenía con lo que realmente estaba ahí. La noche antes de la biopsia tuve una sesión de focalización con una de mis compañeras. Mientras ella estaba con migo primero sentí miedo, rabia y tristeza y luego tuve la sensación de estar encarcelada esperando el veredicto que me liberaría o sentenciaría a la tortura (esto era exactamente donde yo estaba mientras esperaba el resultado). Luego fui capaz de escuchar a mi pecho izquierdo que no quería ser mutilado nuevamente especialmente tenia temor de una “mastectomia” sacrificando lo bueno del resto del cuerpo. Quería ser consultado a través de la focalización, antes de hacer ninguna decisión del tratamiento, después de saber los resultados de la biopsia. Le prometí a mi pecho que lo consultaría y también escuche su necesidad de ser tratado con amor y cuidado, de ser masajeado con una loción, no curioseado y pinchado, mientras se buscaba algo sospechoso. Al día siguiente con gran alivio y gratitud supe que no tenia cáncer otra vez.
La focalización me ayudo inmensamente a abrirme a la vida momento a momento. La focalización es más que un tiempo durante una sesión es un modo de vida que me ha ayudado a ser más receptiva con las sensaciones de mi cuerpo, su significado y mis emociones.
Este proceso de focalización me a ayudado a soltarme y abrirme un poco el capullo y comenzar a desplegar mis alas. Me gusta como se siente volar.
