Ella que ama (segunda parte): El viaje de Psique en cuatro estaciones

Una lectura de Eros y Psique desde la psicología femenina y el alma que se transforma

Prólogo:

En el principio, hubo una historia.
No comenzó con un “érase una vez”.
Comenzó con una niña que no sabía que era un alma.
Y un dios que no sabía cómo ser amado.

Porque el amor verdadero, el que transforma, el que entrega sin devorar, no nace completo.
Se forja.
Se pierde.
Y a veces, renace.

Ésta es la historia de Psique, la que descendió al inframundo y volvió.
Y también es la historia de toda mujer:
Niña, adolescente, amante, madre, sabia.

Cada etapa del amor femenino es un acto del mito.
Cada paso de Psique es un espejo donde la mujer se encuentra a sí misma.

Y tú, lector, si caminas conmigo, verás que Psique… eres tú.
O lo has sido.
O lo serás.

I. La que aún no sabe su nombre

Psique era tan hermosa que la gente dejó de rendir culto a Afrodita y empezó a adorarla a ella.
Pero ella no lo sabía.
No entendía el deseo que despertaba.
Miraba con los mismos ojos que una niña mira al cielo: sin cálculo, sin saber.

¿No es así como empieza todo?

Cuando la niña ama, aún no sabe que el amor tiene consecuencias.
No sabe que la belleza, incluso la del alma, puede generar celos.
No sabe que su entrega será vista por algunos como debilidad y por otros como promesa.

Afrodita, celosa, manda a su hijo Eros a hacer que Psique se enamore del ser más horrible.
Pero Eros, al verla, se pincha con su propia flecha.

Y así, el amor nace.
Pero nace oculto.
Secreto.
Frágil.

Como en toda infancia, donde el primer amor no es visible.
Donde se ama al padre, a la madre, al mundo… pero sin saber aún lo que eso significa.
La niña Psique es llevada a una mansión mágica.
Y ahí, ama a un ser que no ve.
Solo lo siente por las noches.
Lo escucha.
Lo toca.
Lo sueña.

Y como toda niña, cree que eso basta.

Pero algo en ella comienza a preguntarse:
“¿Quién es él realmente?”
Y esa pregunta lo cambia todo.

II. La que rompe el pacto

La curiosidad es el fuego adolescente.
La necesidad de saber.
De ver.
De tocar el misterio, aunque queme.

Psique, como la adolescente, desobedece.
Rompe la regla del amor ciego.
Toma la lámpara.
Ilumina el rostro de su amado.

Y ve la verdad:
Es Eros.
El dios del amor.

Pero al ver…
Lo pierde.

Eros huye.
El palacio se desmorona.
La niña ha caído.
La adolescente ha nacido.

Aquí comienza el viaje real.

Amar sin conocer puede ser dulce.
Pero amar con los ojos abiertos es el verdadero desafío.

Y aquí, Psique comienza su descenso.
Su búsqueda.
Su travesía.

Ya no está protegida por la magia.
Ya no tiene un palacio invisible que la cuide.
Está sola.
Llora.
Camina.

Como la adolescente que amó demasiado, que se entregó sin entender, y que ahora se queda con el eco de lo perdido.

Pero también, aquí nace algo nuevo:
La decisión de seguir.
De ir a buscar.
De reparar.
De entender.

«El sufrimiento es el lugar donde el alma despierta.» Porque sólo quien ha tocado la sombra puede conocer la luz sin volverse esclavo de ella.

III. La que cumple las tareas

Afrodita, la diosa herida, impone pruebas.
Cuatro tareas imposibles.

Y Psique no huye.
Las enfrenta.

1. Separar los granos:

Miles de semillas mezcladas.
Psique, perdida, llora.
Y unas hormigas vienen a ayudarla.

Esta es la tarea del discernimiento.
La mujer que comienza a ver con claridad.
A distinguir lo que es suyo y lo que no.
El grano del polvo.
El amor del apego.
La pasión del sometimiento.

2. Robar lana dorada:

La lana de carneros salvajes que matan.
Psique no enfrenta a los carneros.
Espera.
Los observa.
Y recoge la lana atrapada en las ramas.

Esta es la tarea del saber esperar.
De dejar que el deseo violento pase, y tomar lo necesario sin destruirse.

3. Tomar agua del río Estigia:

Un río mortal.
Y una águila la ayuda.

Aquí aprende a pedir ayuda.
A saber que no todo lo puede sola.
Que el orgullo también puede alejarla del amor.

4. Descender al inframundo:

La prueba final.
Ir al mundo de los muertos.
Volver con un frasco del sueño de Perséfone.

Esta es la madre Psique.
La que toca la muerte.
La que ve la sombra en toda su extensión.
La que se enfrenta al dolor más profundo: perderlo todo por amor… y aún así seguir viva.

Y aquí, como toda mujer que ha sido madre en cuerpo o en alma, comete un último error:
Abre el frasco.
Quiere usar el sueño de Perséfone para verse más hermosa.
Y cae dormida.

Una última caída.
Una última rendición.
Porque incluso la mujer más sabia puede caer en la trampa de querer ser suficiente para que la amen.

IV. El reencuentro y la entrega.

Eros, ya transformado, regresa.
No como el joven oculto, sino como un dios que elige.

La toma en sus brazos.
Le quita el sueño de los párpados.
La despierta con ternura.
Y sube al Olimpo.

Allí, Psique es recibida como igual.
Se le da ambrosía.
Se vuelve inmortal.

Y juntos tienen una hija: Voluptas, el gozo.

Y ahí está el símbolo final.

Cuando el amor y el alma se encuentran después del dolor, después del descenso, después de las pruebas, nace el gozo.

No el placer efímero.
Sino el gozo de saberse entera.
Vista.
Elegida.
Transformada.

Psique en todas

Este mito, narrado en voz baja por las estrellas, no es historia ajena.
Es memoria profunda.
Está en cada mujer que alguna vez amó sin verse.
Que cayó por buscar.
Que caminó sola con el corazón en la mano.
Que separó semillas, esperó la calma, descendió al inframundo.
Y aún así… eligió seguir amando.

Psique es la niña que ama con los ojos.
Es la adolescente que desobedece por amor.
Es la mujer que pone orden en su caos interno.
Es la madre que aprende a dejar ir.
Es la sabia que recuerda que el amor verdadero no se impone:
Se encuentra, se pierde, se prueba, y se transforma.

Y cuando finalmente se entrega,
lo hace no desde la carencia,
sino desde la plenitud del alma que ha vuelto de la muerte con el corazón intacto.

Cuaderno de Psique: Preguntas para el alma que ama

“A veces, basta una pregunta bien hecha para abrir una puerta que lleva años cerrada.”

I. Psique Niña

La que ama con los ojos, sin saber aún los nombres del amor.

1. ¿Cómo era tu forma de amar cuando eras niña?

¿Recuerdas alguna vez que diste amor sin esperar nada a cambio? ¿Qué sentías en el cuerpo cuando lo hacías?

2. ¿Qué aprendiste en tu infancia sobre lo que significa ser amada?

¿Quién te hacía sentir vista, valorada? ¿Quién te hacía sentir invisible o “demasiado”?

Ejercicio de focusing:
Cierra los ojos y llama a la niña que fuiste.
Pregúntale:
¿Qué necesitabas para sentirte segura en el amor?
Y escucha.
No pienses la respuesta. Siente qué aparece en el pecho, la garganta, el vientre.
Escribe lo que venga, sin juicio.

II. Psique Adolescente

La que ama con fuego, con urgencia, con deseo y con miedo.

3. ¿Cuándo sentiste por primera vez que tu amor podía ser rechazado?

¿Cómo reaccionaste? ¿Te escondiste? ¿Te expusiste demasiado? ¿Cambiaste algo de ti para ser elegida?

4. ¿Qué tipo de amor buscabas en esa etapa: ser rescatada, ser mirada, ser adorada, ser elegida?

¿A qué precio te entregaste?

Ejercicio con sombra:
Haz una lista de todas las formas en que “te perdiste” por amor en tu adolescencia (personas que imitaste, partes de ti que escondiste, decisiones que no eran tuyas).
Ahora, escríbete una carta a ti misma desde tu yo presente.
Dile a esa joven:
Te veo. No te culpo. Estoy aquí para ti.
Guarda la carta en un lugar especial.

III. Psique Mujer

La que ama desde su centro, que elige y pone límites.

5. ¿Qué has aprendido sobre tus propios límites en el amor?

¿Sabes cuándo detenerte, cuándo dar, cuándo pedir?

6. ¿Alguna vez confundiste entrega con sacrificio?

¿Qué sentiste en tu cuerpo cuando lo hiciste? ¿Dolor? ¿Vacío? ¿Resentimiento?

Ejercicio de cuerpo sentido:
Coloca una mano sobre tu pecho y otra sobre tu vientre.
Respira profundamente y pregúntate:
¿Cómo sé, desde mi cuerpo, que estoy amando bien?
Quédate en silencio.
Permite que una sensación o imagen surja. Escríbela.

IV. Psique Madre (biológica o simbólica)

La que ama con todo el cuerpo, y luego aprende a dejar ir.

7. ¿A quién has cuidado sin cuidarte a ti?

¿Qué te costó esa entrega? ¿Te sentiste agotada? ¿Incomprendida?

8. ¿Has aprendido a soltar sin dejar de amar?

¿Puedes permitir que alguien a quien amas haga su propio camino, sin intervenir, sin controlar?

Ejercicio de ritual:
Escribe en un papel el nombre de alguien a quien cuidaste más que a ti.
Debajo escribe:
Te amo. Te dejo libre. Me elijo también.
Quema el papel (con seguridad) o entiérralo.
Hazlo con respeto. Hazlo como quien riega una raíz nueva en ti.

V. El retorno de Psique

La que descendió y volvió. La que ama desde la plenitud.

9. ¿Qué has comprendido hoy sobre tu manera de amar?

¿Qué te trajo este viaje por tus etapas?

10. Si pudieras hablar con el alma de Psique —la tuya— ¿qué te diría sobre lo que mereces?

Ejercicio final: la carta al alma
Escríbete una carta desde tu “Psique completa”.
Esa parte tuya que ya ha pasado por todo y ha comprendido.

Comienza así:

Querida mía: Ya no necesitas pedir permiso para amar. No necesitas volverte pequeña. Eres toda. Eres alma. Eres fuego. Eres tierra. Eres cielo. Eres madre y niña, amante y sabia. Y desde hoy…

Déjala terminar la carta.

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Autor: ANTONIO BRIONES PSICÓLOGO LA SERENA

Hola, Soy Antonio Briones Psicoterapeuta Experiencial (Coordinador del Focusing Institute para Chile), y Consultor Organizacional de profesión psicólogo. Me he especializado en el desarrollo de estrategias y programas para ayudar a las organizaciones y personas a manejar el estrés y la ansiedad. Ayudando a organizaciones y personas naturales a restablecer su equilibrio mente-cuerpo para alcanzar su bienestar. Para esto implemento programas basados en diferentes recursos de psicología experiencial, las neurociencias y otras fuentes diversas que he aprendido en mi carrera. Cuando una organización aprende a manejar sus niveles de estrés se resuelven mejor sus conflictos, las personas se vuelven más productivas, se mejora su clima, disminuyen la tasa de absentismo y la deserción y lo más importante, las personas que trabajan ahí se sienten más felices. Después de trabajar 20 años de forma profesional en diferentes ámbitos, sé cómo conseguir que las personas logren mejores estándares de vida respecto al estrés y la ansiedad. Suscríbete a este blog y te seguiré entregando estrategias y tips para poder lidiar con el estrés y la ansiedad. O consúlteme por lo programas de tratamiento.

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